Mostrando entradas con la etiqueta Obispo Edir Macedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Obispo Edir Macedo. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de julio de 2011

La Sombra del Espíritu

La Sombra del Espíritu

El milagro de una nueva vida sigue el mismo patrón de nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios: María fue envuelta por el Espíritu del Altísimo, y de allí fue concebido Jesús.
El mismo proceso se da en relación a los demás nacidos del Espíritu, hijos de Dios.
Treinta años más tarde, Jesús le enseñó a un maestro religioso cómo convertirse verdaderamente en un hijo de Dios:
“el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”, (Juan 3:5).
Nacer del agua incluye el cambio de los pensamientos humanos por los de Dios. El agua Divina lava los pensamientos futiles, inútiles y vanos, y ocupan, en su lugar, los pensamientos vivos de Dios.
Ya el nacer del Espíritu ocurre conforme al relato del ángel a la virgen María:
“El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra…”, (Lucas 1:35).
Es lo que tiene que suceder con todos. Todos lo que, con humildad, creen en la Palabra de Dios.
Por eso, también el ser santo que ha de nacer será llamado Hijo de Dios.
Para complementar esto, el Espíritu Santo, a través de Pablo, afirma:
“Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”,
(Romanos 8:9).

jueves, 19 de mayo de 2011

Dios, Su siervo y Su Reino


Para que el trabajo del hombre de Dios sea provechoso, tiene que juntar su llanto en el altar por las almas con los medios de comunicación disponibles. Eso hará que su trabajo se desarrolle con más rapidez y, lo que es más importante, con calidad. Si confía apenas en su trabajo de comunicación para que su iglesia se desarrolle, su fracaso será inevitable, ya que el espíritu de comodidad se apoderará de él.
Considerando que el hombre de Dios tiene realmente su vida en el altar, o sea, cuerpo, alma y espíritu, verifiquemos sus siete mandamientos:
Primero: Tener para con el pueblo la misma consideración que tiene con Dios, pues está escrito: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” (1 Juan 4:20).
Segundo: Llorar en la lucha por el pueblo que Dios le ha enviado. Cada hombre de Dios representa al Señor Jesús, y cada persona que llega a la iglesia es enviada por el Espíritu Santo, con el fin de que Su siervo le muestre el camino de la salvación. Una vez salva, ella glorificará al Señor Jesús. Fue por eso que Él dijo: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere…” (Juan 6:44).
El Señor Dios dijo: “Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes ministros del Señor, y digan: Perdona, oh Señor, a tu pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?” (Joel 2:17).
Tercero: Jamás hacer la obra de Dios de cualquier forma. El profeta Jeremías dijo: “Maldito el que hiciere indolentemente la obra del Señor…” (Jeremías 48:10). Hacer la obra de Dios indolentemente es como enfrentar el peor enemigo con un arma cualquiera.
Cuarto: Tener hambre y sed de ganar almas. Mientras que eso no sucede, el hombre de Dios se siente como Sara, Raquel y Ana. Ellas sentían amargura en el alma, vergüenza y humillación. Esos sentimientos están siempre molestando al hombre de Dios estéril.
Por eso, él no se avergüenza de llorar delante de Dios, pidiendo almas.
Quinto: Tener alegría y gozo al ver, delante de sus ojos, a las personas naciendo de nuevo. No hay satisfacción mayor para aquel que tiene la vida en el altar que ver hoy a personas que antes pertenecían al reino de las tinieblas teniendo la plenitud del Espíritu Santo, con semblantes limpios, alegres y felices, glorificando el Nombre del Señor Jesucristo.
Sexto: No tener celos o envidia del desarrollo de su colega de ministerio. Al contrario, regocijarse con su crecimiento, y orar para que él dé aún más frutos. Como aquella mujer de la parábola de la dracma perdida, conforme enseñó el Señor: “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido” (Lucas 15:8-9).
Séptimo: No preocuparse apenas en ganar a las personas para el Señor Jesús, sino, sobretodo, en hacerlas discípulas. Esta, por otra parte, es la característica más acentuada en el hombre de Dios consagrado. Él se preocupa en hacer discípulos más que por cualquier otra cosa, pues sabe que el desarrollo del Reino de Dios en este mundo depende de hombres que tengan el mismo carácter del Señor Jesús.
 

martes, 10 de mayo de 2011

Entrevista con lucifer

Entrevista con lucifer
Texto interesante, de autor desconocido, que circula por Internet)
¿QUIÉN LO CREÓ?
lucifer: Fui creado por el propio Dios, antes de la existencia del hombre. (Ezequiel 28:15).

¿CÓMO ERA CUANDO FUE CREADO?
lucifer: Vine a la existencia en forma adulta y, como Adán, no tuve infancia. Yo era un símbolo de perfección, lleno de sabiduría y hermosura y mis vestidos fueron preparados con piedras preciosas. (Ezequiel 28:12,13).

¿DÓNDE VIVÍA?

lucifer: En el Jardín del Edén, y caminaba en el brillo de las piedras preciosas del monte Santo de Dios. (Ezequiel 28:13).

¿CUÁL ERA SU FUNCIÓN EN EL REINO DE DIOS?
lucifer: Como querubín de la guarda, ungido y establecido por Dios, mi función era guardar la Gloria de Dios y dirigir el loor de los ángeles. Un tercio de ellos estaba bajo mi comando. (Ezequiel 28:14; Apocalipsis 12:4).

¿LE FALTABA ALGO?
lucifer: (reflexivo, bajó el tono de voz) No, nada. (Ezequiel 28:13).

¿QUÉ SUCEDIÓ QUE LO APARTÓ DE LA FUNCIÓN DE MAYOR HONRA QUE UN SER VIVO PUEDE TENER?
lucifer: Eso no sucedió de golpe. Un día, ve mi en las piedras (como espejo) y percibí que sobrepasaba a los otros ángeles (tal vez no a Miguel o a Gabriel) en belleza, fuerza e inteligencia. Comencé, entonces, a pensar cómo sería ser adorado como dios y pasé a desear eso en mi corazón. Del deseo pasé al planeamiento, estudiando la forma de afirmar mi trono encima de las estrellas de Dios y ser semejante a Él. En un determinado día intenté realizar mi deseo, pero terminé expulsado del Santo Monte de Dios. (Isaías 14:13,14; Ezequiel 28:15-17).

¿QUÉ DESENCADENÓ FINALMENTE SU REBELIÓN?
lucifer: Cuando percibí que Dios estaba por crear alguien semejante a Él y, por lo tanto, superior a mí, no pude aceptarlo. Manifesté, entonces, los verdaderos propósitos de mi corazón. (Isaías 14:12-14).

¿QUÉ SUCEDIÓ CON LOS ÁNGELES QUE ESTABAN BAJO SU MANDO?
lucifer: Ellos me siguieron y también fueron expulsados. Formamos juntos el imperio de las tinieblas. (Apocalipsis 12:3,4).

¿CÓMO TOMA AL HOMBRE?
lucifer: (con rabia) Tengo odio de la raza humana y hago de todo para destruirla, porque la envidio. Yo soy quien debería ser semejante a Dios. (1 Pedro 5:8).

¿CUÁLES SON SUS ESTRATEGIAS PARA DESTRUIR AL HOMBRE?
lucifer: Mi objetivo mayor es apartarlos de Dios. Los estimulo a practicar el mal y confundo sus ideas con un mar de filosofías, pensamientos y religiones llenas de mentiras, mezcladas con algunas verdades. Envío a mis mensajeros disfrazados, para confundir a los que quieren buscar a Dios. Vuelvo a la mentira parecida a la verdad, induciendo al hombre al engaño y a estar lejos de Dios, creyendo que está cerca. Y hay más. Hago que el mensaje de Jesús parezca una tontería anacrónica, intento estimular el orgullo, la soberbia, el egoísmo, la enemistad y el odio entre los hombres. Trabajo arduamente con mi séquito para debilitar las iglesias, lanzando divisiones, desánimo, críticas a los líderes, adulterio, dolores, frialdad espiritual, avaricia y falta de compromiso (se ríe a carcajadas). Intento destruir la vida de los pastores, principalmente con el sexo, el dinero, la ingratitud, la falta de tiempo para Dios y el orgullo. (1Pedro 5:8; Santiago 4:7; Gálatas 5:19-21; 1 Corintios 3:3; 2 Pedro 2:1; 2 Timoteo 3:1-8; Apocalipsis 12:9).

¿Y SOBRE EL FUTURO?
lucifer: (con semblante de odio) Yo se que no puedo vencer a Dios y me queda poco tiempo para ir al lago de fuego, mi prisión eterna. Mis ángeles y yo trabajaremos con afán para llevarnos al mayor número posible de personas con nosotros. (Ezequiel 28:19; Judas 6; Apocalipsis 20:10,15).

“COMO DICE EL ESPÍRITU SANTO: SI OYEREIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES.” (HEBREOS 3:7:8

sábado, 7 de mayo de 2011

Triste testimonio


Steven estuvo en la Obra de Dios hace casi 2 años. En ese período, estaba en Bogotá, Colombia, cuando fue transferido para Maicao, en el mismo país, para auxiliar en una iglesia. Desde que él entro en la Obra, su madre siempre lo llamaba para saber cómo estaba, y le pedía para que volviera a casa porque sentía mucho su falta, y que estaba enferma. Su tía también lo llamaba, hablando lo mismo. Él, a su vez, ya no estaba involucrado con las cosas de Dios, y siempre reclamaba que en Maicao hacía mucho calor, el agua era fría para bañarse, que no era confortable, entre otras cosas, o sea, comenzó a mirar para la condición del lugar, preocupándose con su propia vida.
Él comentó que ya no oraba, tampoco ayunaba, y dejó de preocuparse con las almas que Dios le había confiado en sus manos, de esta forma, ya no tenía comunión con Dios, hasta que resolvió abandonar todo y volver para la casa de los padres.
Cuando llegó a su ciudad, fue hasta la iglesia, buscó al pastor y le explicó su caso. Le comentó que le gustaría ayudar, que continuaría en la iglesia, y no quería ser más auxiliar, solamente miembro, o incluso obrero. Pero eso duró apenas una semana, en la que participó de las reuniones, pues en el barrio adonde vivía, se encontró con los supuestos antiguos “amigos” que conocía antes de ir a la iglesia.
A partir de entonces, no volvió más a la iglesia. El pastor buscó saber por qué él no había vuelto mas, pero él dijo que no quería ir más a la iglesia, y no quería hablar con nadie. Los obreros siempre insistían para regresara, pero él se negaba.
Comenzó a ir a fiestas, bares, y pasaba toda la noche fuera de casa, no escuchaba a nadie, ni a la propia madre. Bebía toda la noche, hasta perder la noción. Ese período duró casi 4 meses, hasta que una de esas noches, un sábado, 7 de agosto de 2010, cuando regresaba para su casa, fue abordado por un joven que le preguntó su nombre y, en seguida, lo hirió con tres tiros en la cabeza.
Él entró en coma y su madre comentó que los médicos dijeron que había perdido un ojo, y que era muy grave su estado de salud; que era casi imposible para la medicina, porque él tenía sangre en el cerebro, y si sobrevivía, sería un joven que sufriría con problemas mentales. Él estaba sobreviviendo por los aparatos y el cerebro ya no reaccionaba.
Su madre dijo que El fue confundido con otra persona, y que si supiese que eso pasaría, no lo habría dejado salir de la Obra de Dios.
Aún en estado vegetativo, desde el hospital lo enviaron para su casa. Después de una semana, él falleció, el viernes 24 de setiembre de 2010.

Enseñanzas sobre imágenes

Nuestros amigo(a)s católico(a)s cuando tocamos con ellos el tema de las imágenes en las Iglesias y en sus casas, el cómo se inclinan an...